THOR, EL ESCUDO DE LA HUMANIDAD
Cuando el trueno rompe el silencio y el cielo se estremece, hay quienes escuchan únicamente el rugido de la tormenta. Nosotros escuchamos la voz de Thor.
Hijo de Odín, señor del trueno y portador de Mjölnir, Thor no es solamente un guerrero. Es el protector, aquel que se alza entre el peligro y quienes no pueden defenderse por sí mismos.
En los antiguos relatos, Thor recorre los caminos de los dioses y de los hombres enfrentándose a gigantes, monstruos y fuerzas capaces de sembrar el caos. Allí donde amenaza el peligro, su martillo se convierte en símbolo de resistencia; allí donde aparece el miedo, su fuerza recuerda que no estamos indefensos.
Thor es el trueno que ahuyenta la oscuridad.
El muro frente a la amenaza.
El brazo que protege.
El guardián que no retrocede.
Que Mjölnir sea recordado como un símbolo de protección ante todo aquello que pretenda quebrarnos. Que su fuerza inspire valor cuando el miedo intente dominar nuestros corazones. Que el estruendo del trueno nos recuerde que incluso frente a las mayores adversidades podemos mantenernos firmes.
Que Thor permanezca como imagen del defensor que se interpone ante el peligro y combate aquello que amenaza el equilibrio.
Que su fuerza nos acompañe.
Que su valor nos sostenga.
Que su martillo nos proteja.
Que ningún miedo sea más grande que nuestro coraje.
Y cuando llegue la tormenta, cuando el mundo parezca oscuro y el peligro se acerque, recordemos:
No todo trueno anuncia destrucción.
A veces, el trueno anuncia que el protector ha llegado.
Þórr, verndarmaðr mannkyns.
Thor, protector de la humanidad.
¡Que Mjölnir alce su fuerza y que el trueno guarde nuestro camino!
