Fortaleza y sabiduría ante el destino. A Odín, Padre de Todos

A Odín, Padre de Todos

Padre de Todos, Odín, Señor de la sabiduría y del destino:

Hoy no vengo ante ti para pedir una vida sin dificultades. No te pido que apartes de mi camino las piedras, ni que hagas desaparecer a mis enemigos. Te pido algo más grande: dame la fuerza para enfrentar aquello que el destino ha puesto ante mí.

Concédeme la sabiduría para distinguir cuándo debo luchar y cuándo debo esperar. Dame el valor de Týr para no retroceder ante aquello que considero justo. Dame la voluntad de Thor para levantarme cuando el golpe me derribe. Y dame la astucia de Loki para encontrar caminos allí donde otros solo ven muros.

Enséñame, como enseñaste a quienes caminaron antes que nosotros, que ningún guerrero permanece invicto y que ninguna batalla se gana únicamente con fuerza.

Que los Huginn y Muninn lleven mis pensamientos lejos del miedo y me devuelvan claridad.
Que las Nornas tejan mi destino, pero que yo tenga el coraje de caminarlo con la cabeza erguida.
Que Mímir me recuerde que la verdadera fuerza nace del conocimiento.
Y que, cuando llegue el momento de enfrentar mi Ragnarök personal, no encuentre en mí un hombre que huye, sino alguien dispuesto a permanecer firme.

No te pido que luches mis batallas.

Enséñame a luchar las mías.

Si he de caer, que sea luchando.
Si he de perder, que sea sin traicionar mis principios.
Si he de vencer, que la victoria no me convierta en aquello contra lo que luché.

Porque mientras conserve mi honor, mi voluntad y mi palabra, todavía no habré sido derrotado.

Hail Óðinn.
Hail Æsir.
Hail a quienes caminan con valor bajo el cielo de los antiguos dioses.

Que mi mente sea sabia, mi corazón firme y mi espíritu indomable.

Skál.

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