Hoy elevamos nuestro blót a Freyja, Señora del Brísingamen, Dama del Seiðr, Guardiana del amor, la belleza, la fertilidad y el valor.
Que tu luz despierte la fuerza que duerme en nuestro interior. Que tu sabiduría nos enseñe a caminar con dignidad, a amar sin miedo y a luchar con honor cuando el destino así lo reclame.
Recibe esta ofrenda nacida del respeto y de la gratitud. Que el viento lleve nuestras palabras hasta Fólkvangr y que tu mirada bendiga nuestros hogares, nuestros campos y nuestros corazones.
Haz que florezca la vida donde hubo incertidumbre, que la esperanza venza al desaliento y que el coraje nunca abandone a quienes siguen el sendero de los dioses.
¡Salve Freyja, luminosa entre las diosas!
¡Que tu gloria resuene en la Tierra y en los Nueve Mundos!
¡Que tu nombre sea pronunciado con honor, hoy y siempre!
Heil Freyja.
