¡Oh, Odín, Padre de los Cuervos y Señor del Valhalla, guía mi espíritu a través de la tormenta y el fuego; que tu sabiduría ancestral arda en mi sangre como runas sagradas grabadas por los dioses, y que bajo tu mirada eterna mi alma se eleve sin miedo, digna de beber junto a los héroes en el fin de los tiempos!

