Rito del Dios Devorado
Callad.
Que el mundo escuche su final.
Que se apaguen los nombres jóvenes.
Que hablen los antiguos.
Hoy no se honra la victoria.
Hoy se cumple.
Odín camina.
Tres pasos.
Nueve respiraciones.
Una sola mirada.
Su ojo arde con runas de muerte asumida.
No pide fuerza.
No pide retorno.
Acepta.
Gungnir es alzada
como se alza el cuchillo del sacrificio.
No para vencer.
Para pagar.
Que venga el Lobo.
Que venga el Encadenado.
Que venga el Hambre Antiguo.
Fenrir responde.
La tierra se abre.
El cielo retrocede.
Sus fauces son portales,
su aliento, negación del orden.
No ruge: oficia.
Entre sus mandíbulas
cabe el principio y el final.
Ahí entran los dioses.
Ahí termina la mentira.
Odín pronuncia las runas últimas,
las que no enseñan,
las que no protegen,
las que sellan.
Cae la lanza.
Cae el silencio.
Cae el Padre.
El lobo cierra la boca
con la calma del rito perfecto.
Hueso divino.
Carne sagrada.
Sangre de juramento.
Todo es tomado.
Nada es devuelto.
Que el dios sea carne.
Que la sabiduría sea alimento.
Que el sacrificio sea completo.
No hay grito.
No hay clamor.
Solo el sonido del mundo
aprendiendo a morir.
Fenrir se aparta.
En su hocico queda el orden antiguo.
En la tierra, restos de eternidad.
Del cuerpo devorado nace el tiempo nuevo.
Así se rompe el ciclo.
Así se honra el destino.
Así termina el Padre de Todos.
Callad.
El rito ha sido aceptado.
Escrito por RdM
