Oh Eir, sabia sanadora de los dioses,
doncella de la montaña sagrada y guardiana de las manos que curan.
Acudo a ti con respeto y mente serena,
pues tu nombre es susurro de alivio
y tu presencia es bálsamo para el cuerpo y el espíritu.
Hija de la sabiduría antigua,
tú que conoces las hierbas que nacen bajo la lluvia,
las palabras que calman el dolor
y los secretos que los dioses guardaron para aliviar a los mortales.
Eir, luminosa entre las valquirias,
que caminas entre los enfermos y los heridos,
te pido que pongas tu mano sobre aquello que necesita sanar.
Que tu mirada traiga equilibrio,
que tu aliento traiga fortaleza,
y que tu voluntad restaure lo que ha sido quebrado.
Así como el rocío de la mañana devuelve vida a la tierra,
que tu gracia devuelva vigor al cuerpo,
claridad a la mente
y paz al corazón.
Que las fuerzas de la naturaleza que te honran —
la tierra fértil, el agua pura, el aire que renueva y el fuego que transforma —
se unan en tu nombre para traer sanación.
Enséñanos también la paciencia del sanador,
la compasión hacia quienes sufren
y la sabiduría para cuidar de la vida que nos fue confiada.
Eir, guardiana del bienestar,
si es tu voluntad, guía nuestras manos
para que seamos instrumentos de cuidado y esperanza.
Bajo la mirada de los dioses
y con respeto a los ancestros,
honramos tu nombre y tu don sagrado.
Que tu luz de curación permanezca entre nosotros.
Hail Eir.
Escrito por RdM

