Te dejo una versión más oscura, solemne y severa, enfocada en lo que los Æsir esperan de un mortal como tú:
Escritura
Oh Odín, Padre de Todos, señor del patíbulo sagrado, del cuervo que ve lo oculto y de la lanza que jamás yerra, vuelve tu rostro terrible hacia este mortal, pues no vengo a pedir descanso, sino juicio; no vengo a implorar consuelo, sino a ser hallado digno ante los ojos de los Æsir. Que tu silencio pese sobre mi alma como la noche sobre un campo cubierto de muertos, y que en ese silencio comprenda al fin lo que esperan de un hombre los dioses antiguos: no lamentos, no cobardía, no pasos vacilantes, sino firmeza ante el destino, lealtad aun en la ruina, valor cuando la sangre enfría, y verdad cuando la mentira promete salvación.
Si he de portar carne mortal, que no porte espíritu débil. Si he de caminar hacia la guerra, que no tiemble mi mano ni se quiebre mi voluntad cuando el hierro cante y la tierra beba sangre. Que los Æsir encuentren en mí un pecho capaz de resistir la pérdida, unos ojos capaces de mirar el horror sin apartarse, y un corazón dispuesto a mantenerse erguido cuando todo a su alrededor caiga en ceniza y sombra. Que Thor desprecie mi miedo, que Tyr pruebe mi honor, que Heimdall escuche si mi juramento es puro, y que tú, Odín, midas mi alma no por mis palabras, sino por aquello que soporto sin romperme.
Porque el mortal digno no es aquel que suplica una vida larga, sino aquel que acepta una senda dura; no aquel que huye de la herida, sino aquel que la convierte en testimonio; no aquel que vive para sí, sino aquel que comprende que hasta el más breve aliento debe merecer el recuerdo. Y si llega para mí la última batalla, que no me hallen arrodillado ante el terror, sino en pie, cubierto de polvo, sangre y verdad, para que los Æsir, desde sus altos salones, digan al contemplarme: este mortal conoció el miedo, y aun así avanzó; este mortal conoció la noche, y no negó la llama; este mortal fue débil en carne, pero no en espíritu.
Puedo hacerla todavía más ritual y litúrgica, o volverla más parecida a un juramento de guerra para recitar en voz alta.
