Invocación a Odín: El Precio del Poder y el Sacrificio

Invocación al Que No Perdona
Silencio.
Que callen los nombres débiles.
Que el aliento se vuelva pesado,
porque Él escucha.
Odín.
No Padre.
No Rey.
Verdugo del destino.
Uno es tu ojo
porque el otro vigila desde el pozo
donde yacen los secretos
que matan a los dioses
y enloquecen a los hombres.
Nueve noches colgaste,
carne abierta al vacío,
sin plegaria,
sin esperanza.
Te ofreciste a ti mismo
y aprendiste la ley primera:
todo poder exige muerte.
Señor de la horca,
aceptas el miedo como ofrenda.
El que no tiembla miente.
El que no cae no aprende.
El que te sigue
abandona su nombre.
Huginn susurra hasta romper la mente.
Muninn arranca los recuerdos
como raíces del cráneo.
Tras ellos no hay consuelo,
solo claridad cruel.
No salvas.
Seleccionas.
Valhalla no es premio,
es condena gloriosa:
despertar cada día
sabiendo que el fin se acerca
y aun así empuñar el arma.
Odín,
Aquel que marca a los suyos,
aparta tu mirada de mí,
porque sé lo que ocurre
cuando eliges.
Quien es visto
jamás duerme.
Quien es tocado
ya está muerto.
Así se sella.
Así se acepta.
Así se teme.

Escrito por RdM

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll al inicio