¿Eostre? ¿Diosa nórdica? ¡Claro! Justo al lado de Thor, Odín y… el Conejito de Pascua

Vamos a desmentir de una vez por todas el cuento de que Eostre pertenece al panteón nórdico. Porque no, no es una «diosa vikinga de la primavera» ni bailaba en el Yggdrasil mientras pintaba huevos con runas mágicas. Spoiler: no hay ni una sola mención de Eostre en ninguna fuente nórdica antigua. Cero. Nada. Nischt.

¿De dónde sale entonces esta «divinidad»?

Todo este embrollo viene de un solo hombre: el monje Beda el Venerable, siglo VIII, Inglaterra. En su obra De Temporum Ratione, nos suelta que existía una festividad anglosajona en honor a una tal Eostre o Ēostre, diosa de la primavera, y que de ahí viene el nombre «Easter» (Pascua en inglés).

> Fuente: Bede, De Temporum Ratione, cap. 15.

¿Problema? Nadie más la menciona. Nunca. Ni en mitos, ni en rituales, ni en poemas, ni en grabados rúnicos, ni en las sagas islandesas. Solo Beda. Es como si hoy tú dijeras que existe una diosa llamada “Netflixia” que protege las maratones de series. Y dentro de 1000 años alguien decide creerte. Así de sólido es el fundamento.

Entonces… ¿qué pintan los vikingos en todo esto?

Nada. Absolutamente nada. El panteón nórdico —documentado en fuentes como la Edda Poética, la Edda Prosaica de Snorri Sturluson, y otras joyitas medievales— nunca menciona a Eostre. Ni aparece entre las Vanir, ni las Æsir, ni como gigante simpática del vecindario. Esto no es negligencia: los nórdicos eran bastante prolijos con sus dioses, y si Eostre hubiera tenido aunque sea una pezuña en Asgard, nos habríamos enterado.

Fuentes nórdicas oficiales:

Edda Poética (siglos XIII, basada en tradición oral más antigua)

Edda Prosaica de Snorri Sturluson (c. 1220)

Heimskringla, Ynglingasaga, Landnámabók… Nada de Eostre.

¿Y los huevos y los conejos?

Ah, los conejos. Porque nada dice “religión escandinava” como un roedor fertilísimo. Los huevos y conejos de Pascua son tradiciones populares germánicas y cristianas tardías, muy posteriores y completamente ajenas a la espiritualidad nórdica precristiana.

¿Entonces por qué se empeñan en decir que es nórdica?

Porque el internet es gratis y cualquiera puede mezclar mitología con memes, astrología con galletitas veganas y, por supuesto, inventarse una espiritualidad «ancestral» basada en Pinterest. Algunos movimientos neopaganos, sin mucho rigor histórico, han adoptado a Eostre en sus celebraciones de Ostara, fusionando mitos como quien mezcla horóscopos con chakras.

Y ojo: celebrar la primavera está genial. Pero decir que Eostre era parte del panteón nórdico es como decir que Pikachu era un familiar de Loki. Ni aunque le pongas runas a los huevos.

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