El Último Trueno: Thor y el Juicio Final en Ragnarök

El Último Trueno
El cielo se quiebra como un hueso sagrado.
Ragnarök respira fuego
y los dioses caminan hacia su sentencia.
Thor avanza entre mares hirvientes,
pelirrojo, cubierto de sangre y presagios.
Mjölnir late en su puño
como un corazón robado al relámpago.
Del océano surge Jörmungandr,
serpiente del mundo,
círculo eterno del odio primordial.
Su cuerpo aprieta la creación,
su veneno es palabra antigua,
su mirada: el fin de todo juramento.
El trueno cae.
No como sonido,
sino como castigo divino.
El martillo golpea
y la realidad se desgarra.
Montañas se hunden,
el mar grita,
los cielos sangran luz.
Jörmungandr muerde.
Colmillos como torres atraviesan carne divina.
El veneno entra, lento y absoluto,
escribiendo muerte en el espíritu del dios.
Thor no huye.
Comprende la verdad de la guerra sagrada:
no se lucha para vencer,
sino para resistir al caos
hasta el último aliento.
Golpea de nuevo.
Cada impacto es un nombre antiguo,
cada trueno una oración furiosa.
La serpiente se retuerce,
rompe continentes con su agonía,
derramando siglos de oscuridad.
El círculo se rompe.
Jörmungandr cae.
El mundo exhala por última vez.
Thor da nueve pasos.
Nueve sacrificios.
Nueve ecos del trueno extinguiéndose.
Cae de rodillas.
Muere de pie en el espíritu.
Y en su caída,
no hay silencio,
sino legado.
Porque incluso en el fin,
hubo un dios
que hizo sangrar al abismo.

Escrito por RdM

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