Canto de las Montañas Indómitas
Entre nieblas verdes despierta la tierra,
Cantabria respira bajo el cielo antiguo,
y el viento que baja de Peña Sagra
susurra palabras que Roma llamó
gens montana, gens indocta.
Pero las montañas saben más
que los escribas de mármol.
Los ríos bajan como serpientes de plata,
y en sus aguas canta el espíritu del bosque.
Allí donde la niebla toca los prados
los hombres levantaban sus ojos al norte
y veían arder el cielo.
Porque en el trueno cabalgaba Thor,
y en el silencio del bosque caminaba Odin,
tuerto de sabiduría,
bebiendo de la fuente donde nacen los destinos.
Cantabri indomiti,
decían los soldados del sur,
cuando las lanzas brillaban
como relámpagos sobre los collados.
Pero los pastores sabían otra verdad:
que los dioses caminan donde el viento es libre.
En los robledales antiguos
la tierra guarda memoria de sangre y de canto.
Las piedras hablan latín roto:
terra indomita, spiritus montium,
homo liber sicut ventus.
Y cuando cae la tarde
sobre los valles verdes
y la nieve arde en las cumbres lejanas,
parece que el mundo se detiene.
Entonces el mar del norte respira,
y en el horizonte invisible
los viejos dioses sonríen.
Porque aquí, donde el hierro chocó contra Roma,
y la hierba vuelve a cubrir la historia,
la tierra sigue siendo lo que siempre fue:
montaña libre,
espíritu antiguo,
y hogar de hombres
que escuchan al viento
como si fuera
la voz de los dioses.
Escrito por RdM

