¿Thor era realmente pelirrojo?
Si la imagen que tienes de Thor es la de un guerrero rubio, musculoso y de ojos azules como aparece en las películas de Marvel, te sorprenderá saber que las fuentes nórdicas apuntan en otra dirección.
Aunque las Eddas no describen con detalle el color de su cabello, varias sagas medievales islandesas presentan a Thor como un dios de barba roja. En la Saga de Erik el Rojo, por ejemplo, se le menciona con el sobrenombre de «Vieja Barba Roja» (Rauðskeggr), mientras que otras obras, como la Flóamanna saga y la Óláfs saga Tryggvasonar, lo describen explícitamente como un hombre grande, poderoso y de barba roja. Estas referencias dieron forma a la imagen tradicional de Thor en la cultura escandinava.
Pero Thor no destacaba solo por su aspecto. Las fuentes antiguas lo presentan como el más fuerte de todos los dioses, capaz de enfrentarse a gigantes, monstruos y a la serpiente del mundo, Jörmungandr. Su fuerza era tan extraordinaria que incluso poseía un cinturón mágico, el Megingjörð, que multiplicaba aún más su poder.
A ello se sumaba un apetito legendario. En los relatos mitológicos aparece devorando enormes cantidades de comida y bebida. En el poema Þrymskviða, durante un banquete, llega a comerse un buey entero, ocho salmones y numerosos manjares, dejando atónitos a quienes lo observaban.
La imagen moderna de un Thor rubio nació principalmente con los cómics de Marvel en la década de 1960 y fue reforzada posteriormente por el cine. Sin embargo, el Thor de las fuentes nórdicas era un dios más rudo, más cercano al campesino y al guerrero común: barbudo, de enorme fuerza, comedor insaciable y, muy probablemente, pelirrojo.
Fuentes: Saga de Erik el Rojo; Flóamanna saga; Óláfs saga Tryggvasonar; Edda Poética (Þrymskviða); Edda Prosaica de Snorri Sturluson.
