Salve, dioses,
vosotros que veláis sobre la vida y la muerte.
Recibid con benevolencia
a Andrés,
que ahora camina otro sendero.
Que su tránsito sea claro,
sus pasos firmes,
y su ánimo libre de peso.
Si combatió,
recordad su valentía.
Si amó,
recordad su calor.
Que encuentre
el lugar
que le corresponde,
en paz.
Lo despedimos
con respeto,
no con temor.
Salve al viaje. Salve a la memoria.
Salve Andrés, ahora vives en los reinos de Hela
