Oración Ritual a Ýmir, Carne del Cosmos
Antes del tiempo medido,
antes del giro de los cielos,
cuando el vacío aún no se expandía
y la oscuridad no conocía su límite,
existías tú, Ýmir,
materia primera, aliento del Ginnungagap.
En ti dormía la energía inicial,
la presión sin nombre,
el pulso que antecede a toda luz.
No eras forma ni frontera,
eras densidad sagrada,
singularidad viva donde todo estaba contenido.
Del encuentro del hielo eterno y el fuego primordial
nació tu cuerpo,
como nacen las estrellas
cuando la gravedad vence al silencio.
Y en tu latido se escribieron las leyes ocultas
que rigen el danzar de los mundos.
Cuando los dioses alzaron su voluntad
y tu ser fue entregado al cambio,
no fue destrucción,
fue transmutación cósmica.
Tu carne se volvió Midgard,
tus huesos sostuvieron la tierra,
tu sangre fluyó como mares salados,
y de tu cráneo se curvó el cielo,
arco de espacio y tiempo sobre nosotros.
Las chispas de Muspelheim
ardieron como soles jóvenes,
fijadas en el firmamento
para marcar ciclos, estaciones y destino.
Así nació el orden,
como nace una galaxia
del colapso de la noche.
Oh Ýmir, ancestro de todo lo visible,
te honramos no como muerto,
sino como presente eterno.
Pisamos tu cuerpo,
respiramos tu sustancia,
y nuestra sangre lleva aún
la memoria de tu caos ordenado.
Que al mirar las estrellas
recordemos que son tus fragmentos en expansión.
Que al sentir la gravedad
sepamos que es tu abrazo persistente.
Y que al aceptar el cambio,
honremos la ley más antigua:
nada se pierde, todo se transforma.
Así lo decimos,
así lo ofrecemos,
en nombre de los dioses,
de los ancestros,
y del gigante que fue el cosmos.
Así sea.
Escrito por RdM
